Tener un terreno cuesta dinero aunque no hagas nada con él. Ese costo se llama property tax, lo cobra el condado cada año y se calcula sobre el valor tasado de la parcela, no sobre lo que tú pagaste.
La fórmula, en corto
Valor tasado × ratio de evaluación × millage rate = impuesto anual. El ratio y el millage los fija cada jurisdicción, y por eso dos terrenos con el mismo valor pueden pagar cifras distintas si están en condados vecinos.
- Uso agrícola: muchos estados dan tasas reducidas si el terreno mantiene uso agrícola o forestal.
- Terreno vacío: normalmente paga menos que uno construido, pero también genera cero ingresos.
- Cambio de uso: al desarrollar, el valor tasado sube — y con él el impuesto.
Por qué importa para tu estrategia
Si tu plan es comprar y esperar plusvalía durante cinco años, ese impuesto anual es tu costo de mantenimiento y debe entrar al cálculo de rentabilidad. Un terreno que se aprecia 4 % al año pero cuesta 2 % en impuestos rinde la mitad de lo que parecía.
El carry cost mata más operaciones de terreno que el precio de compra.
Ojo con los atrasos
Los impuestos impagos generan intereses, después gravamen y, finalmente, subasta. Es una tragedia para el propietario descuidado y una oportunidad para el inversionista que sabe leer las listas de morosidad. Al comprar, confirma siempre que los impuestos están al día: se pagan y prorratean en el cierre.
Tu primera jugada es el suelo.
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